Nos ha visitado la nieta del Dr. Aldama Truchuelo, Patricia Gallego Aldama. Su abuelo fue el sucesor del Dr. López Albo al frente del Servicio de Psiquiatría de la Casa de Salud Valdecilla (CSV). Fue promovido al cargo por el propio Dr. López Albo tras su dimisión en 1930. La trayectoria del Dr. Aldama Truchuelo en la CSV fue prolongada e importante.
Patricia me comentó que nos había ofrecido los documentos relacionados con su abuelo que conservaba su familia pero que una señora de la Biblioteca le dijo por teléfono que no. "Ay, hijuca, papeles antiguos no queremos", recuerda que le dijo. Fue hace una década. Por aquel entonces ya estaba yo al frente pero tal ofrecimiento no me llegó.
Patricia me explicó que se había puesto en contacto con Personal (ella es responsable de recursos humanos en una empresa alemana, con lo cual entra dentro de lo normal que llamara a esta puerta) y que desde Personal a su vez le pusieron en contacto con una trabajadora de la Biblioteca. Ahí está el fallo. En que desde Personal no la pusieran en contacto conmigo sino con una administrativa y que esta se tomara la libertad de decir que no sin ni siquiera informarme. En realidad son dos problemas o uno doble.
El primer problema se explica por dinámicas antiguas en las que primaba la relación personal frente a otras consideraciones de carácter profesional. Por eso no me remitieron a mí la llamada sino a una administrativa que era amiga de un cargo intermedio de Personal, probablemente la primera persona que atendió la llamada de Patricia. Si no estoy equivocado, esta persona se jubiló hace dos años. Mi administrativa hace poco más.
Mi administrativa fue a la que le pasaron la llamada y la que rechazó la donación por su cuenta y riesgo, algo que yo desconocía hasta ahora, que recibo la visita de Patricia y me lo cuenta. Tarde para todo, también para un expediente. Mi administrativa no solo no me dijo nada sino que rechazó la oferta de la familia del Dr. Aldama Truchuelo porque sí.
Hay personal subalterno (quiero decir, que ocupa un lugar inferior a otros en la jerarquía que ordena la institución) que cree que no debe rendir cuentas a nadie porque sabe más que nadie. Esto es humano que suceda, casi inevitable, siempre hay personas así. Por eso precisamente la administración tiene que poner normas y si fuera necesario, imponerlas. Sin embargo, no es raro que la administración se inhiba. Si funciona..., se justifica. Lo malo es que tarde o temprano deja de funcionar y entonces vienen las consecuencias, como se está viendo. El mejor ejemplo es la propia Biblioteca: desde la jubilación de la anterior directora hasta que gané yo mi plaza pasaron dos años en los que la Biblioteca fue teledirigida desde el IDIVAL, que dejó hacer precisamente a esta administrativa, la que primero levantó la mano, quizá, en su descargo, la única. Esta situación significó pasar dos años en blanco, como pude comprobar a mi llegada, muy a mi pesar: desde jaulas para la ropa sucia llenas de libros apilados hasta un número de accesos a la biblioteca virtual desde Singapur superior a los de Santander. En estos dos años mi administrativa, sin estar capacitada, por tanto inconsciente, o mejor, no consciente de lo que estaba sucediendo, se creció. Todavía más, no vio la necesidad de ceder terreno a mi llegada. Nadie la obligó a ello, menos desde Personal. Yo porque no pude. De resultas, esta administrativa de la Biblioteca cometió errores propios de alguien que no sabe y porque no sabe es que no dirigía ella la Biblioteca, sino yo, muchas veces pese al entorno. Errores que todavía estamos pagando hoy.
Patricia no sabe qué pasó con la documentación de la familia. Mudanzas, herencias..., se perdió el rastro. Casualmente hará unos cinco años el conocido coleccionista José Antonio Torcida me ofreció una fotografía antigua del Dr. Pío del Río-Hortega, candidato en su época a Premio Nobel, dedicada precisamente al Dr. Aldama Truchuelo. Se la compré con dinero propio y se la regalé al Dr. Tejido, por entonces Director Gerente del HUMV, que la colgó en la sala de reuniones de Gerencia, en el pabellón 21. Me acuerdo, se lo digo a Patricia y vamos a verla. Carolina, la secretaria del Director Gerente actual, Dr. Rubial, nos abre la puerta:
Pregunto a Torcida por la procedencia de la foto y confirma, como temía, que la había comprado en el rastrillo dominical de la ciudad. Podemos hacernos una idea de dónde terminó el resto de la documentación del Dr. Aldama Truchuelo.